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11 ene. 2013

Un relato nada normal, sacado de lo más oscuro de mi ser.

La extraña, anhelo verle... ¿Cuando lo haré? No lo sé, estoy aquí recostado en mi recámara, con un poco de buena música de fondo, es ese típo de música que sabes que jamás pasará de onda, esa música que ha quedado grabada en los mejores discos para volver a ser escuchada una y otra vez sin interrupción alguna. Pero dios... esta buena música me hace acordar cuantos hermosos son sus ojos, color miel... esos ojos que cuando interfiere la luz solar y posa sobre ellos, se vuelven más dulces que una golosina. La extraño, hace mucho que no la veo, se ha ido sin dejarme rastro alguno... es tan zorra. Sí lo es, es una maldita. Se ha ido y ni siquiera me ha dicho donde, ¿Se habrá ido con otro? Jamás fuimos algo pero aquellos besos fueron tan inolvidables, ¿Quienes no los recordaría? Tan solo un tonto que no apreciaría su figura, sos labios carnosos y gruesos, sus pechos voluminosos, sus curvas tan pronunciadas... pero su sonrisa lo opacaba todo. Dios, de dónde he sacado tanta cursilería. Yo no soy así, ni ella me convertirá en eso, no es lo suficiente... odio todos estos pensamientos.
Wow, ahora que me doy cuenta la reproducción ha terminado, tengo sed... iré a servirme un vaso de agua. Por dios, esta agua está caliente, maldita heladera del demonio, lo que menos hace es enfriar. Estoy cansado... Oh, es el timbre, ¿Quién mierda puede ser a esta hora? Justo estaba por dormirme. Veré por la pequeña cerradura... conozco ese vestido, no puede ser, ¡ES ELLA! ¿Qué hace aquí? ¿Cómo sabe donde vivo? Ya está, tranquilo... abriré de una maldita vez esta puerta.
- Hola...
- Hola, ¿Y qué, no me harás pasar? - Con esas vulgaridad que tiene, no me extrañan sus palabras.
- Obvio, pasa. - No puedo evitar mirarle ese vestido tan hermoso, tan ajustado que lleva puesto, no puedo evitar mirarle esos pechos, ese trasero, esa cintura, y por su puesto, esos labios. No me controlaré, no sé lo que pasará. - ¿Cómo supiste donde vivo?
- Intuición femenina.
No dije nada, no creo que haga falta decirlo, no sé que hacer, la estoy mirando... ella mi mira, ¡Wow! me está haciendo una mueca para que vaya con ella, no puedo negarme... aquí estoy, a su lado. Miren esos labios, los beso lentamente... no tardamos mucho en pasar a segunda base... es una verdadera zorra, ya viene a comer, es una puta, solo quiere sexo.
- Te mataré. - Odio que no me crea cuando hablo enserio, es una zorra, ¿Cómo no matarla? pero es tan bella, está tan buena. Solo hace muecas...
Esas mucas tan excitantes, le estoy besando el cuello, gime como perra, se nota que le gusta. Le acaricio sus pechos, le agrada... sé que no debería estar haciendo esto que no es propio de mí, pero ella es tan barata, tan fácil y con todas sus cualidades se me hace un poco difícil no hacer dichas cosas. Me dice que vayamos arriba, estamos yendo, ¿Como negarme a su pedición? Aunque no crea que la voy a matar. Estamos arriba, me sacó mi camisa, creo que quiere algo más que unos simples besos y abrazos. No dudé en sacarle ese hermoso vestido, dios... tiene esa ropa interior de encaje rojo que le queda tan bestial. Tampoco dudé en sacársela, estoy hecho un loco... ella gime, yo gimo, gemimos como dos animales apareándose, aunque no es más de lo que estamos haciendo, sus posiciones me sacan de mis cabales, ella es toda una leona en la cama. Han pasado unos 15 minutos.... ya todo acabó, me esta besando, me acaricia...
- No te mentí cuando dije que iba a matarte. - Está sorprendida, pero pienso dejarlá más sorprendida... mi puño en su cara quedará suspendido, ha caido inconciente en el suelo, lo entiendo, yo tampoco resistiría a un golpe tal. La llevaré a la cocina... pero, ¿Cómo haré? Esto se me ha salido de las manos, espero no dejar demasiado rastro. Oh no, ya ha empezado a derramar sangre, es poca, podré limpiarla luego.
Acá estamos, en la cocina, ella toda tirada... pesa en mis brazos, no la tendré más, la dejé caer de un golpe seco en el suelo... pobre ilusa, se lo advertí, si no hubiese sido tan zorra, sino hubiera querido tan solo sexo, estaría fuera, y no tendría que haberme hecho tanto lío, no tendría que haberme ensuciado las manos. Joder, me duele el puño... esta maldita es dura. No sé que hacer, está inconciente, sé que no despetará en un buen rato... pero no lo sé. ¿Habrán escuchado los vecinos el fuerte ruido? ¿Y si vienen a preguntar? ¿Qué les diré? No sé que hacer.... lo mejor será ir al sótano, allí no nos escuchará nadie... pero primero ataré a esta ramera.
Aquí tengo las sogas, la ataré. Espero que no se desipierte en el trayecto hasta el sótano, no creo que lo haga... Mierda, eres pesada, o será que yo no me ejercito lo suficiente. ¿Hará ruido al bajarla al sótano? No lo sé, mejor la empujaré. ¡MIERDA! Está despertando, me pondré sobre ella... la estoy mirando, fue solo falsa alarma. Pero es hora de despertarla, primero le pondré una cinta en la boca. Listo ¿Cómo la despertaré? A los golpes, esta puta no se merece menos. Le estoy dando bofetasos, está reaccionando... abrió los ojos, en los cuales puedo ver un gran dolor, una gran decepción... pf, ¿Qué coños estoy diciendo? Ella me ha decepcionado a mí, es tan suripanta, no lo puedo creer, ahora tan solo veo en esos ojos una laguna de arrepentimiento, una gran piscina de remordimiento.
- ¿Qué pretendes de mí? Siempre fui un loco, un obsesivo, dije que iba a matarte y tan solo lo ocultaste con gemidos y sexo, jamás cambiaras... lo bueno es que no tendrás más oportunidades para hacerlo.
Estas palabras me han liberado, bien, pues no diré más, voy a hacer lo que vine a hacer y sin decir palabra alguna seguiré para verla morir, como una perra desgraciada. ¿Por donde empezar? Es tan bella, tiene esos pechos que me vuelven loco, esa cintura... esas caderas que me menean el mundo y aquel trasero, parece esculpido por los dioses, es perfecta... tan solo si no fuese la mujer más estúpida del universo, la hubiese hecho mi mujer... hasta qué punto nos lleva el placer, la tentación para convertirnos en los seres más despreciados, no valemos nada... esa... esa escoria tirada en mi piso del sótano no vale nada. No sé que hacer... listo, basta de rodeos, estoy encima suyo, me mira con desprecio, no me interesa más nada, estoy aquí, no hay marcha atrás... con mi cuchillo en la mano... corto levemente su espalda, hace un intento de grito horroroso, sé que pide auxilio, sé que pide piedad... no la perdonaré, ha sido más zorra de lo que esperé. Sus gritos me desesperan más y más, hacen que más odio nazca en mí. Morirás puta. No grites más, morirás igual.
La sangre que está derramando su cuerpo es más de la esperada, me preocupa más cómo limpiaré esto que, qué sucederá con ella. No me importa. Seguiré cortando... pero no la espalda, mejor la haré sufrir. Estoy rebanando sus dedos... sus aullidos parecen absorbidos del mismo hades. No me interesa nada, ella morirá aquí mismo... Un poco más de dolor, no quiero seguir escuchándola. Mejor doy vuelta su cuerpo... así es. Me mira, muere de dolor, lo sé. Mejor lo haré rápido y fácil.
Me mira, no me importa, estoy cortando su cuello, su bello y hermoso cuello. ¡OH POR DIOS! Sangre por todos lados, hasta en mi rostro, creo que un poco de ella ha entrado en mi boca, no me importa, debo seguir cortando... un poco más. Fuc#, no pensé que sería tan difícil, pero listo... un poco aquí, he terminado.
Tengo un nuevo premio, su cabeza en mi mano. La pondré sobre aquellas cajas y su cuerpo lo sentaré aquí, en esta silla, casi a punto de despomarse. Listo... sus ojos parece que todavía me ven, abiertos, con dolor, ya resignados. Yo se lo advertí, eso le pasa por puta.
No lo sé, estoy cansado... Espero que mi próxima víctima no sea tanto así. Iré a darme una ducha, oh no... antes, ¿Qué haré con el cuerpo? Ya sé, lo colgaré o lo frizzaré, no lo sé, no dejaré que se me vaya tan rápido su hermoso cuerpo... no, mejor todavía no. Iré a ducharme y a tomar una siesta... o mejor, retomaré mi música de época, relajante.