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29 mar. 2013

Logros.

Simple transpiración que asemeja el labor de amarte un día caluroso de otoño. El mundo vale verga. Me he dado cuenta que los últimos días de aquel estación calurosa han sido fríos y los primeros de esta misma han sido tan calurosos que mi rostro ha despertado brillante cómo estrella y fino y cómo el caminar de una muñeca.
Tengo miedo. Pero no es ningún temor asociado a alguna acción suya o mía. Es miedo exterior, miedo que vaga en la vejez del tiempo cómo un virus inactivo y se posa en mi sangre para dejar huevillos de dolor... huevillos que mañana serán un cáncer repentino, pero hoy no produce nada, tan así es mi miedo. Tengo miedo de que el mundo se revolucione en mi contra y perder todo aquello que he logrado pero cuando miro fijamente aquel panel de logros, no hay ni puta mierda y eso me asusta. No he logrado nada. ¿Es malo? ¿Debo asustarme? Soy joven. Tengo metas a seguir, quiero cumplirlas.

- Recibirme de especialista en salud mental.
- Escribir un libro.
- Tirarme de un paracaídas.
- Hacerme amiga de un enemigo.
- Conocer a mis ídolos.
- Crear un telescopio.
- Casarme.
- Tener hijos.
- Aprender a cantar.
- Estar en un concierto.
- Ser flaca.
- Ser anciana.
- Conocer Canadá.
- Vivir la vida al límite.

27 mar. 2013

Mi dulce morfina.

Me vale verga la vida, los problemas, los profesores, la escuela, todo. Me vale verga la tristeza, puedo decir que soy feliz. ¿Eso es bueno, no? Pequeños lectores.
Había cerrado el blog un tiempo, unos malditos y fríos dedos anónimos habían publicado que leían con sus ojos diabólicos lo que yo escribía, sabían de mis auto-lesiones y de mi puto dolor interno, sabían de mi interior taciturno. Supongo que el que me ve, me conoce, el que lee esto, sabe todo de mí. Simple. Extrañaba mucho la escritura, extraño escribir palabras que pocas personas con muchas neuronas las cuales se caen del cráneo, puedan entender. Adoro ir por la calle relatando mi propia vida cómo si fuera yo, la gran protagonista muerta en vida, de una novela adolescente e ir pensando cómo sería relatar cada frívolo paso en un invierno que simula ser otoño, mientras que la suela de mis zapatos desgastados rechinan contra las hojas secas, creando melodías infantiles para mis oídos. Es tan tonto imaginarme esa vida... pero me aleja de ésta a la vez y me hace vivir en una realidad que no existe, pero algún día, lo hará. Adoro ir rostro chocante contra el viento y sentir cómo la brisa enfría mis mejillas y las enrojece a tal punto de ruborizarme, solo por el frío.
Extrañaba sentarme tranquila con música de antaño, creada para la longevidad eterna. Extrañaba estar feliz con él. Extrañaba todo de él. Su voz. Su pelo. Sus ojos. Sus labios. Sus manos. Su aroma. Su sonrisa. Su piel. Sus mejillas. Su cuello. Sus pies. Sus llamadas. Sus mensajes. Sus besos. Sus caricias. Su todo, extrañaba TODO de él. Amo todo de él. Amo su forma de bromear conmigo, amo cómo me toca el brazo estremeciéndome junto la espalda, sólo como él sabe hacerlo. Amo cuando me juega, o hace algo que me enfada y a los segundos ya me abraza y me susurra tiernas palabras de amor. Amo que esto parezca eterno. Amo saber que lo será, amo saber que él ya es eterno en mi corazón. Jamás lo olvidaré ni tengo en mente hacerlo. Adoro el sus mensajes nocturos y diurnos. Adoro su voz hablándome despacio.

Amo cuando me hace sentir única. Nos amo.

Estoy en la felicidad completa y creo que jamás me he sentido así. Ya conozco todo de él, hasta la forma de tus uñas. Sé su ropa, podría reconocer su perfume en cualquier lugar, él es mi ángel que cayó para salvarme. 
Pues, nadie obtiene lo que quiere sin esfuerzo ni penas, hemos sufrido y lo seguimos haciendo, pero nuestro amor es la barrera más grande que he construido y por nada del mundo permitiré que se derrumbe. Soy feliz gracias a él, no puedo negarlo ni ocultarlo. Me ha hecho mujer, me ha hecho sentir amada desde el primer día. Siempre supe que será mío. Con él la tristeza no existe, es mito, el dolor es mito, él es mi droga. Mi dulce morfina edulcorada de amor. A veces desconfío de mis cualidades y corre el temor de perderlo pero sé que él siempre estará y que jamás nos separemos. No sé que pasará mañana, solo sé que él ya es el amor de la vida que llevo vivida y quiero que sea el amor de toda la vida que planeo vivir. Con o sin caídas, estaremos ante todo.

14 mar. 2013


Me odio, te odio. PURO odio ronda mis venas. Pura blasfemias rodean todos los segundos de mi vida, al rededor de mi boca. Quiero calmarme, pero odio a todos. Odio mi cuerpo, ha, mis cicatrices crecen día a día. Ya no puedo soportar un día sin vomitar, no puedo entender el por qué de mi malestar. No puedo soportar no cortarme, ¿ auto-control? Blah, eso no existe. Tengo miedo, mi nada se ha apoderado de mí. Esto se nubla... mi vista solo puede ver un gran paisaje de aire muerto. No respiro más que toxinas. Odio mi vida, lo odio. Odio odiarme, pues... volviendo a la rutina, simplemente odio eso.
Odio mis patologías, odio pero amo el sabor de la sangre dispersándose por mi lengua como niños relavándose por un tobogán. Ya no puedo seguir así. Debo terminarlo con todo. 
¿Por qué lo odio a él? ODIO su hipocresía, ODIO sus amigas, ODIO a todas las zorras que se le acercan, pues no confío en mi misma, ¿Confiaré en él? Ya, mi lógica dice que no, entonces no lo haré. Odio mi vida, odio mi inspiración. Odio pensar en no poder cumplir mis sueños. Ya no existe nada en esta habitación y simplemente lo que lo rodea por fuera, no es más que humo que tapa mis pulmones y hace que deje de respirar para caer muerta, sin jamás haber tocado ese humo. 
No son más que gotas de sal las cuales se despiden tras un parpadeo. No parpadearé más, mis ojos se secarán, quedarán blancos y pasará todo desapersivido. Quiero irme lejos, gritar. Olvidar mi vida, quiero olvidarte.
Duele ver que hay más de alguien entre nosotros, joder, soy una puta esquizofrénica. No puedo seguir así, me odio. DIOS, te odio. Ya va a llegar ese día en el que pueda cortarte todo, y sé que lo haré. No puedo soportar mis simples celos. No puedo soportar mis simples ganas de matarte y amarte al mismo tiempo y menos que menos, no soporto las ganas de matarlas a ellas. O las mato a ellas o me mato a mí y creo que es más viable la segunda opción. No me ensuciaría las manos con sangre que no es mía, además... será rápido, dejaré caer un lecho de masa corporal sin sentido ni alma. Dejaré este cuerpo y quién sabe si volveré a tener vida junto a un gran túnel con luz al final. Quiero dejar estos brazos con marcas, quiero dejar todo este cuerpo e irme. Quiero no ser más que un mal día y que ya nadie me recuerde. No quedaré en memorias ni viviré en recuerdos. El agua con el que lavaré mi rostro será agua estancada de pantanos fantasmales.
Te amo pero mis celos no pueden más, me ganan. 

No sé que pijas es esto, ¿una confesión de suicido? Jamás lo sabré hasta que lo haga.